
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas
las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero
los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una
generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de
las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de
medianoche.
Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto
y
más tarde también los encontraron a muchos muertos
como pájaros.
Estos
seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y
de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como
proliferaron en el mundo los portadores de
sueños,
atacados ferozmente
por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.
los
llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras
eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es
antigua como el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas
las noches hacían el
amor
y seguía brotando su semilla del vientre de
ellas
que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban
y los
hacían correr y hablar...
Gioconda Belli
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